En estos ultimos años que nos ha tocado vivir hemos visto como hemos pasado del estado del bienestar a la crisis pura y dura. Lo más curioso de todo es que habrá mucha gente que ni siquiera se dió cuenta de esos años de bonanza y que ahora tiene que acarrear con las consecuencias de los errores cometidos. Lo que si está claro es que nos hemos acostumbrado a un cierto nivel de vida al que no estamos dispuestos a renunciar. Hemos ido heredando una serie de derechos que los políticos nos han hecho ver que eran irrenunciables durante todo este tiempo y que ahora, a la vista de las necesidades de austeridad no tienen la valentía de encauzar y controlar. Es cierto que los políticos han despilfarrado durante este tiempo cantidades ingentes de dinero que ahora nos vendrían de perlas, pero también es cierto que los ciudadanos nos hemos ido aprovechando de las administraciones y ahora no concebimos que se acabó el dinero y que las cosas tienen que cambiar. La mala aplicación de medidas como los 2500 euros o la gratuidad de los libros que aún hoy se vende como un logro a pesar de la crisis no es ni más ni menos que un beneficio a unos pocos con los impuestos del resto de los ciudadanos, también lo fue el plan prever y muchas otras ayudas públicas a determinados sectores entre los que se podría incluir sin lugar a dudas el bancario. Muchas de esas medidas lejos de solucionar los problemas lo que han hecho ha sido prolongarlos en el tiempo. No estoy en contra de las ayudas a las personas necesitadas, pero se han dado ayudas sin tener en cuenta el nivel de rentas de las personas a las que iban dirigidas, con lo que ha tenido tanto beneficio el que dispone de un sueldo anual de 12000 euros como el que cobra 120000, cosa dificilmente comprensible. Muchas son las campañas que desde los Ayuntamientos se dirigen a distintos colectivos, ya sea 3ª edad, jóvenes, etc. Tenemos que caer en la cuenta de que además de un gasto público muchas veces inasumible para los mismos Ayuntamientos supone emplear el dinero que debería ir para la colectividad de los ciudadanos en un grupo muy reducido de personas. Con esto no quiero decir que este tipo de colectivos deba ser marginado pero tampoco se pueden volcar los recursos en dos o tres colectivos cuando el resto de las necesidades de los ciudadanos que pueden ser más urgentes y necesarias se dejan de cubrir echando mano del mal llamado ajuste presupuestario.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



4 comentarios:
Uno primero tiene garantizar la igualdad de todos los ciudadanos y ver realmente el presupuesto que se debe invertir, la verdad es que algunas ayudas me han parecido un poco idiotas, veáse el "cheque bebe", y en mi situación de soltera empedernida y de sueldo normal no he recibido ni una miserable ayuda.
Hay una absoluta asimetría a la hora de recortar o no recortar. Hay miles de millones para el FROB, por ejemplo. También es de dominio público que las grandes empresas escaquean miles de millones a Hacienda todos los años (denunciado por los propios inspectores) y aquí no pasa nada. La gran estafa es que las crisis las crean unos y las pagan otros. Botín no está pagando nada, por ejemplo.
Abrazos.
Rebeca, lo curioso del asunto es lo que tu planteas, habrá gente que esté "viviendo" de las ayudas de papa estado y otros que llegarán con suerte a los 67, habiendo cotizado una burrada de años y sin recibir nada a cambio.
Troglo, los sufridos contribuyentes somos un juguete en manos de los intereses de los grandes lobbies que al final juegan con los políticos como con marionetas, eso es cierto. Pero también hay ciudadanos que son "profesionales" en la acumulación de ayudas públicas y que se dedican a vivir del cuento. Desgraciadamente estos ultimos a veces son tan peligrosos como los primeros.
Publicar un comentario en la entrada