sábado, 28 de mayo de 2011

Reflexiones (LXII)

Después del periodo electoral viene por parte de los diferentes partidos la necesidad de realizar los pactos electorales, tirar de la calculadora y ver las diferentes posibilidades aritméticas que le podrán dar este o aquel Ayuntamiento, esta o aquella institución. Las apuestas están en todo lo alto pero desgraciadamente los electores están ya fuera del juego. Lastima que no nos hayamos dado cuenta de que el método utilizado en Francia, con segunda vuelta permite a todos esos que han votado por partidos menos representados, volver a decidir a quien de los dos candidatos más votados debe darse la confianza. Esa es una forma real de que cada uno sea al final responsable de lo que finalmente sale de las urnas. Ahora mismo, cualquier partido puede gobernar con cualquier número de representantes siempre y cuando tenga los votos suficientes para dirimir cualquier empate entre fuerzas políticas. Al igual que el partido más votado puede ser enviado a la oposición por la unión del resto de partidos que se presentan al Ayuntamiento o institución de turno. Triunfa la matemática sobre el sentido común, lo malo del asunto es que es así porque los dos partidos mayoritarios no se sientan a firmar un pacto que unas veces beneficiará a unos y otra a otros, pero que permite que el partido que ha salido elegido en las urnas sea el que ejerza labores de Gobierno. Lo del número de representantes y el número de votos esa será una discusión para otro post.